Compartimos el primer vídeo de las intenciones de oración del Papa Francisco correspondiente al mes de abril de 2017. Por los jóvenes, para que sepan responder con generosidad a su propia vocación, y movilizarse por las grandes causas del mundo.

Copiamos el texto:

“Sé que ustedes, los jóvenes, no quieren vivir en la ilusión de una libertad que se deja arrastrar por la moda del momento, que apuntan alto. ¿Es así, o me equivoco?

No dejen que otros sean los protagonistas del cambio.

Ustedes los jóvenes son los que tienen el futuro. Les pido que lo construyan, que se metan en el trabajo por un mundo mejor. Es un reto, sí es un reto. ¿Lo aceptan?

Pidan conmigo por los jóvenes, para que sepan responder con generosidad a su propia vocación, y movilizarse por las grandes causas del mundo”.







El 25 de marzo del 2017 se realizó el encuentro entre el Papa y los jóvenes en Milán. Al evento acudieron cerca de 70,000 jóvenes, quienes escucharon con atención las palabras que dirigió el Papa Francisco. El Santo Padre hizo un llamamiento a luchar contra el bullying y que jamás permitirán que esto le pase a otros.

Compartimos las preguntas realizadas por tres representantes de los grupos de participantes: un joven, un padre y un catequista

-Pregunta de David, un joven: ¿Cuando tenías nuestra edad, qué cosas te ayudaban a hacer crecer la amistad con Jesús?
Buenas tardes. David ha hecho una pregunta muy simple que para mí es fácil de responder porque solamente debo hacer un poco de memoria. Memoria de los tiempos en los cuales yo tenía la edad de ustedes, y la respuesta tiene tres elementos con un vínculo en común. Los primeros que me han ayudado han sido los abuelos. Ustedes se preguntarán...pero cómo Padre... ¿los abuelos pueden hacer crecer la amistad con Jesús qué piensan ustedes? ¿Pero ... cómo? Ustedes dirán...Los abuelos son de otra época, los abuelos no saben usar el ordenador, no tienen celulares. ¿Pregunto una vez más, los abuelos pueden ayudarnos a hacer crecer la amistad con Jesús?
Si, claro que sí. Esta ha sido mi experiencia, los abuelos me han hablado normalmente de las cosas de la vida. Un abuelo mío era carpintero, el mismo oficio de Jesús, así cuando miraba a mi abuelo pensaba en Jesús. El otro abuelo me decía: "nunca vayas a la cama sin decirle una palabra a Jesús", mi abuela me ha enseñado a rezar, también mi madre y mi otra abuela igual.
 Lo importante es que los abuelos tienen sabiduría de la vida. Ellos con esa sabiduría nos enseñan cómo estar más cerca de Jesús. A mí me lo enseñaron. Un consejo: hablen con los abuelos, háganles todas las preguntas que quieran, hablen… es importante en estos tiempos hablar con los abuelos. Después me ha ayudado mucho jugar con los amigos porque jugar bien y sentir la alegría del juego con los amigos sin insultarse, hace sentirnos más cerca de Jesús, nos hace pensar que así jugaba Jesús, pero les pregunto ¿Jesús jugaba? Él era Dios, ¿puede jugar Dios?...
Sí, la respuesta es sí. Jesús jugaba, jugaba con los demás. A nosotros nos hace bien jugar con los demás con los amigos, porque cuando el juego es limpio, se aprende a respetar a los otros, a hacer el trabajo en equipo, todos juntos y esto nos une a Jesús. Así que jugar con los amigos.
Uno de ustedes ha preguntado, ¿pelear con los amigos ayuda a conocer a Jesús?
No. Por eso, si uno discute (porque es normal pelear), pide perdón y se termina la historia, ¿está claro? A mí me ha ayudado mucho jugar con los amigos. Y una tercera cosa que me ha ayudado a crecer en la amista es la parroquia, el oratorio, reunirme con los otros. Esto es muy importante. A ustedes les gusta ir a la parroquia. Estas tres cosas, les harán crecer en la amistad con Jesús, es un consejo que les doy. Porque con estas tres cosas rezarán más. Y la oración es ese vínculo que une las tres cosas.
-Los abuelos, mis amigos y la Parroquia.

-Pregunta de un padre: ¿Cómo transmitir a nuestros hijos la belleza de la fe? A veces parece verdaderamente difícil poder hablar de este tema sin ser aburridos y mundanos y peor aún, autoritarios?
-Creo que esta es una de las cuestiones clave que toca nuestras vidas como padres, como pastores, como educadores: la transmisión de la fe. Y me gustaría encomendarla a ustedes. Los invito a recordar cuáles han sido las personas que han dejado una huella en su fe y qué cosa de ellas les impresionó más.
Los invito, a ustedes padres, a volver a ser niños por unos minutos y a recordar las personas que los ayudaron a creer. ¿Quién me ha ayudado a creer?  El padre, la madre, los abuelos, una catequista, una tía, el párroco, un vecina quizás… todos llevamos con nosotros en la memoria, pero especialmente en el corazón, a alguien que nos ha ayudado a creer. Ahora los invito a hacer un minuto de silencio y a preguntarse...  ¿Quién me ha ayudado a creer? Y yo respondo también y para responder con sinceridad debo regresar en el recuerdo a Lombardía, a mí me ha ayudado a crecer en la fe un sacerdote muy bueno que me ha bautizado y luego me ha acompañado hasta la entrada al noviciado. Y esto lo debo a ustedes los lombardos. Y no me olvido más de aquel sacerdote, nunca, nunca, era un apóstol del confesionario. Misericordioso, bueno, trabajador y así me ha ayudado a crecer en la fe. Se preguntarán el porqué de este pequeño ejercicio. Nuestros hijos nos miran constantemente, aunque no nos demos cuenta, ellos nos observan todo el tiempo e intentan imitarnos. Conocen nuestras alegrías, nuestras tristezas y preocupaciones. Cuánto sufren los niños cuando los padres pelean, cuando se separan. Cuando se trae un hijo al mundo, ustedes deben tener conciencia de esto. Ustedes deben tomar la responsabilidad de hacer crecer en la fe a este hijo. Les ayudara tanto leer la exhortación Amoris Laetitia, sobre todo los primeros capítulos sobre el amor en el matrimonio, el capítulo cuatro. No se olviden ... cuando ustedes pelean los niños sufren y no crecen en la fe.Consiguen captar todo y como son muy intuitivos, sacan sus propias conclusiones y enseñanzas. Saben cuando les hacemos trampas o cuando no. Lo saben, son muy listos. Por eso, una de las primeras cosas que les digo a ustedes es, cuídenlos, cuiden el corazón de sus hijos, cuiden sus alegrías y esperanzas. Los "ojitos" de sus hijos, poco a poco memorizan y leen con el corazón cómo la fe es una de las mejores herencias que han recibido de sus padres, de sus ancestros. Mostrarles como la fe te ayuda a salir adelante, no con una actitud pesimista sino con confianza.
Hay un dicho que dice : "Las palabras se las lleva el viento", pero lo que se siembra en la memoria, en el corazón, permanece para siempre”.
En segundo lugar, en varios países, muchas familias tienen la costumbre de ir a misa juntos, después van a un parque y llevan a sus hijos a jugar juntos. Esto es bello porque ayuda a cumplir con el mandamiento “ santificar las fiestas”. No sólo ir a Misa a rezar, o a dormirse... (sucede eh)... risas...No sólo ir a misa sino estar un poco juntos recuperando una bella tradición que en Buenos Aires llamamos “dominguear”, es decir, “vivir el domingo”. Creo que esto es un elemento bello para redescubrir y valorar. Estos tiempos son muy difíciles, porque tantos padres para dar de comer a sus hijos deben trabajar también los domingos. Yo siempre les pregunto a los padres cuando me dicen que pierden la paciencia con los hijos, les digo... ¿tú juegas con tus hijos? y no saben qué responder. Los padres en estos tiempos no pueden o han perdido el hábito de jugar con sus hijos. Quédense con esto: jugar con los hijos,  "perder el tiempo" en jugar con ellos y transmitirles la fe de nuestros antepasados, es la gratuidad de Dios.
Y en tercer lugar, es fundamental la educación familiar en la solidaridad. Me gusta acentuar la importancia de la alegría, la gratuidad y el buscar a otras familias para vivir y compartir la fe como un espacio de gozo familiar. "No hay fiesta sin solidaridad, ni solidaridad sin fiesta", porque cuando uno es solidario es alegre también y si es alegre es solidario. Educar a los hijos en la solidaridad que cuesta, no la que sobra. Y esto nuestros hijos lo aprenden en casa.

-Pregunta de un catequista: Nuestro Arzobispo nos ha animado desde hace tiempo a constituir una “comunidad educadora”, en la que el compartir fraterno entre catequistas, maestros, padres y entrenadores sostenga el deber educativo común. ¿Qué consejos nos puede dar para abrirnos a la escucha y al diálogo con todos los educadores que tienen que ver con nuestros jóvenes?
-Primero, una educación basada en el pensar, hacer y sentir ( cabeza, manos, corazón). El conocimiento es multiforme y nunca uniforme. Muchas veces los maestros piensan que su materia es la más importante de todas. Muchos piensan que su área de enseñamiento es única. Somos un poco celosos de nuestras cosas, y no nos damos cuenta de que todos estamos formando al mismo niño o joven. Por eso es fundamental ponernos de acuerdo para mostrar que todos los saberes son importantes y que cuanto más se desarrollan, más rica es la educación.
En cuanto al punto precedente, entre nuestros estudiantes hay algunos que destacan más en el deporte, otros en las ciencias, las matemáticas, etc. Un buen maestro, educador o entrenador sabe estimular las buenas cualidades de sus alumnos, sin descuidar a los demás, buscando siempre la complementariedad. Ninguno puede ser bueno en todo y esto debemos enseñárselo a nuestros alumnos.
Otro punto que considero importante es la educación por proyectos. Poder enseñar a trabajar de manera poliédrica y no lineal. Que puedan estudiar el mismo fenómeno de diversas perspectivas y hacer propuestas. Sí, hacer propuestas de mejora, que ellos se sientan partícipes de su propia educación. A veces veo programas educativos que quieren convertir a los alumnos en super hombres y super mujeres. De esta manera se les somete desde pequeños a presiones muy fuertes. Está bien estimularlos pero atención: los niños también tienen necesidad de jugar, de divertirse, de dormir. Esto forma parte del crecimiento. Los descansos, el reposo, el juego, así como la frustración, son partes importantes del crecimiento.
Recuperar el asombro de equilibrar el determinismo. La tecnología nos ofrece muchas cosas y permite a nuestros jóvenes conocer tanto y de manera instantánea. Han llegado a tener un acceso a la información que jamás habríamos imaginado. Muchas veces hablando con algunos de ellos me sorprendo de las cosas que saben, o las buscan sin problema y te dicen: “ahora lo busco”. Esto les ofrece muchos instrumentos y posibilidades. Pero hay una cosa que la tecnología no puede dar: la compasión. Y esto se aprende sólo entre humanos, con los demás.
Por último, quisiera mencionar un fenómeno muy feo en esta época que me preocupa mucho: el bullying. Estén atentos. Y ahora les pregunto a ustedes jóvenes que se van a confirmar.  Les  pregunto: ¿en su barrio hay algún joven del cual se ríen o se burlan? ya sea por su aspecto físico o que incluso le peguen. Esto se llama bullying. Por favor, les pido que para recibir el sacramento de la santa confirmación hagan la promesa de que jamás harán esto y de que jamás permitirán que esto le pase a otros. ¿Me lo prometen?.
¡Sí!, contestan los jóvenes a gritos.
El Papa continúa: Nunca por favor, se rían o se burlen de un compañero, un vecino, un amigo...¿me lo prometen? Ahora en silencio piensen que cosa fea es esto y piensen si son capaces de prometérselo a Jesús. ¿Prometen a Jesús que jamás harán este bullying?
¡Sí!, contestan los jóvenes a gritos.
Gracias, que el Señor los bendiga y no se olviden de rezar por mí.



Fuente:
http://es.radiovaticana.va/news/2017/03/25/papa_francisco_visita_a_mil%C3%A1n_2017_j%C3%B3venes_dios_/1301249
Foto: http://www.caminocatolico.org/






El 13 de enero del 2017 se presentó la Carta del Papa Francisco y el Documento Preparatorio para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que se celebrará en octubre del 2018, y cuyo tema es: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».
En su misiva el Papa invita a los jóvenes "a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo".

Texto completo de la Carta del Papa:

«Queridos jóvenes,
         Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.
         Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.
         Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?
Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).
         Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.
         En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).
         Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).
         Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).
         Con paternal afecto,
         Francisco
         Vaticano, 13 de enero de 2017

Fuente: http://www.romereports.com/




Compartimos el primer vídeo de las intenciones de oración del Papa Francisco correspondiente al mes de enero de 2017, por los cristianos al servicio de la humanidad.

Copiamos el texto:

“En el mundo actual, muchos cristianos de diversas Iglesias trabajan juntos al servicio de la humanidad necesitada, para la defensa de la vida humana y de su dignidad, de la creación y contra las injusticias. Este deseo de caminar juntos, de colaborar en el servicio y en la solidaridad con los más débiles y los que sufren, es un motivo de alegría para todos.

Uní tu voz a la mía para pedir por todos los que contribuyan con la oración y la caridad fraterna a restablecer la plena comunión eclesial al servicio de los desafíos de la humanidad”



El primer jueves de enero el Papa Francisco celebró un encuentro con cerca de 800 participantes en el Congreso organizado por la Oficina Nacional para la Pastoral de las  Vocaciones de la Conferencia Episcopal Italiana.

El evento se realizó en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano y el tema fue: “Levántate, ve y no temas. Vocaciones y santidad: yo soy una misión”.

El Pontífice entregó el discurso que había preparado para hablar con todos ellos y realizó un discurso espontáneo en el que resaltó que es necesario llevar de nuevo a las comunidades cristianas una nueva “cultura vocacional”, en la que se transmita de una forma la belleza de la vida que se descubre al estar enamorados de Dios.

El Papa pidió "Rezar con el corazón, con la vida, con todo, con el deseo de que lo que estoy pidiendo se haga. Rezar por las vocaciones", añadió que para tener vocaciones es necesaria la acogida. Puntualizó que: "Si queremos vocaciones: puerta abierta, oración y estar clavados a la silla para escuchar a los jóvenes". Finalizó que es el ejemplo lo que atraerá a los jóvenes.

Publicamos los dos discursos:








Compartimos el duodécimo vídeo de 2016 sobre las intenciones de oración del Papa Francisco, para que en ninguna parte del mundo existan niños soldados.

Copiamos el texto:

"En este mundo, que ha desarrollado las tecnologías más sofisticadas, se venden armas que terminan en las manos de niños soldados.
Debemos hacer todo lo posible para que se respete la dignidad del niños; y terminar con esta forma de esclavitud.
Seas quien seas, y estás tan conmovido como yo, te pido que te unas en esta intención.
Para que en ninguna parte del mundo existan niños soldados".




Compartimos la nota sobre la exhortación que realizó el papa Francisco a los participantes en el IV Congreso Mundial de la pastoral para los estudiantes  internacionales, donde pidió a los que enseñan y a los agentes pastorales a «formar jóvenes sedientos de verdad y no de poder,  listos para defender los valores y vivir la misericordia y la caridad,  pilares fundamentales de una sociedad más sana».

El evento se realiza del 28 de noviembre al 2 de diciembre del 2016 en Roma y es organizado por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

El Santo Padre ha recibido esta mañana a los participantes en el IV Congreso Mundial de la pastoral para los estudiantes  internacionales, organizado del 28 de noviembre al 2 de diciembre en Roma por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. El evento cuenta con la presencia de estudiantes procedentes de 36 países de los cinco continentes y su tema es : “Evangelii Gaudium del Papa Francisco  y desafíos morales en el mundo intelectual de los estudiantes internacionales de cara a una sociedad más sana”. Un argumento que el Pontífice considera muy interesante porque  “es importante que las nuevas  generaciones  vayan en esa dirección y se sientan responsables de la realidad en la que viven y artífices del futuro”.  El Papa  recordó las palabras de San Pablo a su joven discípulo Timoteo, cuando le recomienda que de ejemplo a los fieles con la palabra, la conducta, el amor, la fe y la pureza, sin temor a que alguien tenga en poco su juventud. “En nuestro tiempo, los desafíos morales son muchos –dijo -  y no siempre es fácil  luchar por la afirmación de la verdad y  de los valores, sobre todo cuando se es joven. Pero con la ayuda de Dios, y con la sincera voluntad de hacer el bien, todos los obstáculos se pueden superar”.

“Al concepto moderno del intelectual,  entregado a su propia realización y en busca de reconocimiento personal, a menudo sin tener en cuenta al prójimo, es necesario contraponer  un modelo más solidario, comprometido con el  bien común y con la paz –afirmó - Quién tiene el don de poder estudiar también tiene una responsabilidad de servicio para el bien de la humanidad  y ser estudiante en un país distinto del propio… consiente mirar el mundo desde otra perspectiva y abrirse sin miedo al otro y al diverso. Esto lleva a los estudiantes, y a  quienes  los reciben, a ser más tolerantes y hospitalarios…Es importante que el período de estancia en el extranjero se convierta en una oportunidad de crecimiento humano e intelectual para los estudiantes y sea para ellos un punto de partida para que regresen a su país de origen para dar su contribución competente y también  con el empuje interior para transmitir la alegría de la Buena Nueva..De esta manera, se forman  jóvenes que tienen sed de verdad y no de poder, listos para defender los valores y vivir la misericordia y la caridad,  pilares fundamentales de una sociedad más sana. ..El enriquecimiento personal y cultural permite a los jóvenes integrarse más fácilmente en el mundo laboral, asegurándoles  un lugar en la comunidad y haciéndoles  parte integrante de ella. Por su parte, la sociedad  está llamada a ofrecer a las nuevas generaciones  oportunidades de empleo válidas, evitando la llamada "fuga de cerebros". Que alguien elija libremente   especializarse y trabajar en el extranjero, es bueno y fructífero; en cambio, duele que  jóvenes preparados se vean obligados   a abandonar su país porque carecen de oportunidades adecuadas”.

El fenómeno  de los estudiantes internacionales no es nuevo,  pero se ha intensificado con la globalización que ha derribado las fronteras espaciales y temporales favoreciendo el intercambio cultural, pero como advirtió el Santo Padre puede conllevar también aspectos negativos como “los  , mecanismos de defensa ante la  diversidad…que no  dejan mirar a los ojos al hermano o a la hermana y percibir sus necesidades reales”. Incluso entre los jóvenes - y esto es muy triste - puede insinuarse  la "globalización de la indiferencia", que nos vuelve  incapaces de sentir compasión por el grito de dolor de los demás.  Así, sucede que estos efectos negativos repercutan en las personas y las comunidades.”.

“En lugar de ello, queridos amigos, apostemos  porque la forma en que vivís la globalización produzca resultados positivos y active grandes potenciales –destacó el Pontífice al final de su discurso-  Efectivamente, vosotros  que pasáis  tiempo lejos de vuestro país, en  familias y  contextos diferentes, podéis desarrollar una notable capacidad de adaptación, aprendiendo a ser custodios de los demás como hermanos y  de la creación como casa común, y esto es decisivo para hacer el mundo más humano..A san Juan Pablo II le gustaba llamaros "centinelas de la aurora". Os animo a serlo cada día, con la vista puesta en Cristo y en  la historia. Así seréis capaces  de anunciar la salvación de Jesús y de llevar su luz en un mundo demasiado a menudo ensombrecido por la oscuridad de la indiferencia, del egoísmo y de la guerra”.






Compartimos el undécimo vídeo de 2016 sobre las intenciones de oración del Papa Francisco, para que los países que acogen a gran número de refugiados y desplazados, sean apoyados en su esfuerzo de solidaridad.

Copiamos el texto:

“¿Puede un país afrontar por sí solo las dificultades que produce la emigración forzada? Debemos pasar de la indiferencia y del miedo a la aceptación del otro, porque ese otro podrías ser tú o yo”. Súmate conmigo en esta petición: Que los países que acogen a gran número de refugiados y desplazados, sean apoyados en su esfuerzo de solidaridad".

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Acompañando Jóvenes que construyen país es un programa de desarrollo de capacidades que combina estrategias de formación en los distritos conos de Lima y regiones del País, el cual es llevado a cabo por el Centro de Estudios y Publicaciones (CEP). Institución fundada con el apoyo del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez y que busca contribuir con el desarrollo desde la perspectiva de la opción preferencial por los pobres.

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El Centro de Estudios y Publicaciones (CEP) se creó en Lima, en 1970, buscando aportar a la construcción de un país más justo y solidario desde un compromiso con los sectores más pobres del país, a través de la afirmación de una conciencia de derechos y obligaciones ciudadanas, valorando los procesos de crecimiento personal y humano como potencial de cambio, buscando contribuir a ser un elemento integrador y movilizador de un profundo compromiso social y teniendo como eje de referencia fundamental, la fe cristiana. En este horizonte, el CEP decidió centrar su trabajo en la formación de líderes sociales y en la publicación de libros, revistas y materiales educativos destinados a líderes eclesiales (religiosos y laicos), educadores, promotores, profesionales y cristianos comprometidos en una reflexión seria y permanente sobre los principales temas de debate hoy en nuestro país, en el mundo y en la Iglesia.

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